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Codornices con salsa de Membrillos y frutos secos

Codornices con salsa de Membrillos y frutos secos 008

Estas Codornices con salsa de membrillos y frutos secos es una receta con ingredientes de temporada y puede estar perfectamente en las recetas Navideñas, incluso puede cambiarse las Codornices por Perdices, Pollitos Coquelet o Picantones e incluso un pollo de Corral al horno con esta rica salsa de Menbrillos.

No es complicada y bien puede prepararse con antelación, pues esto hace que se entremezclen  y potencien los sabores.   Me gustan las recetas con fruta y especias y esta en particular.

Mi abuela materna, hacía con estas especias una receta de pollo por Navidad; su hija mayor, hermana de mi madre, una sopa de pan con nuez moscada, típica de la Navidad de un pueblo vecino al nuestro, quizás por eso mi afición a estos guisos especiados en estas fechas.

Las frutas dulces son el complemento ideal para platos de carne sobre todo con la caza, aunque actualmente estos animalitos sean de granja, espero que os sirva para poner esta receta  en vuestra mesa, en estas fiestas que ya se ven y se sienten, hemos entrado en  Diciembre y empieza la vorágine de preparativos, días ajetreados y examen de los objetivos que todavía nos queda por cumplir antes de terminar el año, pero vamos con nuestra receta.

Con esta receta participo en El Recetario Mañoso ya que este mes de Diciembre tiene como producto estrella la codorniz

Codornices con salsa de Membrillos y frutos secos 009

Ingredientes para dos personas:

  1. 4 Codornices
  2. 1 cebolleta tierna
  3. 200 gr. de tocino veteado Ibérico o bacón ahumado según vuestro gusto
  4. 1/2 vasito de Pedro Ximenez o una copa de coñac
  5. 100 gr. de piñones
  6. Orejones de albaricoque
  7. Pasas
  8. Arándanos deshidratados
  9. 2 membrillos
  10. 200 ml. de agua
  11. 4 cucharada de azúcar
  12. 1/2 cucharadita tamaño café, de Canela
  13. 1/2 cucharadita tamaño café, de Clavo molido
  14. Sal, Pimienta
  15. 1 vaso de Caldo de Pollo

Elaboración:

  • En primer lugar pelar y cortar los membrillos, en un cazo poner el agua, el azúcar, los membrillos troceados y tres orejones de albaricoque, hervir hasta que el membrillo este blando.  Pasarlos por la batidora y sobre todo, reservar el agua de cocción para añadirla al guiso.
  • Mantener el puré de membrillos  caliente, colocandolo en un bol dentro de un baño maría.
  • Cortar el tocino en lonchas y reservar.
  • .  Dorar las codornices en aceite de oliva, freir hasta que queden doraditas y reservar.
  • Añadir al aceite, la cebolla cortada en pluma, rehogar y dorar ligeramente, añadir las codornices y el coñac o el vino Pedro Ximenez. remover para que evapore el alcohol y añadir el vaso de caldo, cocerlas  10 minutos a fuego medio para que las codornices no se deformen.
  • Una vez pasados los diez minutos sacarlas del caldo de cocción y reservarlo.
  • Cuando las codornices estén templadas, envolverlas en las lonchas de Tocino Ibérico veteado o en bacon ahumado, sujetándolo con un palillo en la parte trasera.
  • Meter en el horno precalentado a 180º y dejarlas 15 minutos; durante la cocción, añadir un cucharon de  la salsa en la que previamente se han cocinado.
  • Si observáis que cogen rápidamente color tostado, taparlas hasta que pasen los 15 minutos de cocción en el horno, deben quedar en su punto de color y de cocción.
  • Mezclar los jugos de la bandeja y de la olla en la que hemos cocido las codornices y pasarlas por un colador y reservarlos.
  • Pasar  por la batidora el membrillo cocido y los orejones, la canela y el clavo molido, debe quedar un puré muy fino.
  • Añadir la salsa de cocción a este puré en la proporción que os guste, para que sea una salsa densa o ligera.
  • Mantener en remojo las pasas y los arándanos deshidratados en agua o en el coñac, a vuestro gusto.
  • Pasar ligeramente por una sarten con muy poco aceite los piñones para que tomen un poco de color, sacar sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
  • Ya solo queda emplatar la codorniz sobre una cucharada de salsa y de jugo del asado,  junto a los orejones de albaricoque, pasas, arándanos deshidratados y piñones.

En casa nos ha gustado mucho, espero que a vosotros lectores y lectoras os agrade la receta y os sirva para estos días de Navidad.

Feliz semana.

 

 

Pollo con nectarinas y canela

Este Pollo con Nectarinas y Canela en una de las recetas propias de esta época ya que va ligado a las frutas de Junio que para mi gusto personal, son lo mejor del año, me encanta ver en los mercados las cerezas, albaricoques, nectarinas, paraguayos, higos y más tarde el melocotón de Calanda, disfruto comiéndolos frescos pero es un buen momento para hacer acopio de mermeladas y también de utilizarlos en algún guiso de carnes, son un buen acompañamiento dan otro punto diferente, desde un pollo normal a todo tipo de aves y sobre todo a la caza y aves propias de la época de Navidad.

Esta receta de Pollo con nectarina y canela la hacia hace años con melocotón de Calanda (Teruel) pero no se bien porque ya llevaba varios veranos olvidada, por fin ayer la rescate y dejo encantados a mi familia, el toque de la fruta y la manera en que sus azúcares y la mantequilla ayudaron a ligar la salsa fue decisivo para un toque final perfecto.

Ingredientes

  1. 1 pollo
  2. 1 cebolla tierna entera
  3. 1 tomate grande entero.
  4. 3 dientes de ajo.
  5. 1 palo de canela
  6. 2 hojas de laurel
  7. 4 cucharadas de aceite de oliva virgen
  8. 4 cucharadas de manteca de cerdo ibérico
  9. harina
  10. 1 copa de coñac
  11. caldo de pollo
  12. 2 nectarinas
  13. 1 plátano
  14. sal, pimienta negra
  15. 2 cucharadas de mantequilla

Elaboración:

  • En una cazuela poner el aceite y la manteca.
  • Trocear el pollo en trozos más bien grandes, lavar secar con papel de cocina y salpimentar, espolvorear un poco de harina sobre los trozos y pasar a freírlos a la cazuela junto a la  cebolla cortada en brunoise y el tomate pelado y despepitado y cortado en trocitos pequeños, los dientes de ajo sin germen, las hojas de laurel y el palo de canela.
  • Cuando el pollo coja algo de color añadir el coñac y dejar que cocer un momento para que evapòre el alcohol, entonces añadir el caldo de pollo hasta cubrirlo y dejar cocer a fuego medio-bajo hasta que el pollo este cocido pero no deshecho.
  • Lavar la fruta y cortar en rodajas Pelar el plátano y hacer rodajas gordas.
  • En una sartén añadir la mantequilla y rehogar la nectarina y por último el platano ligeramente.
  • Puede servirse el pollo y las frutas salteadas o añadirlas a la cazuela y dejar cocer 3 ó 4 minutos.
  • Al jugo que nos ha quedado en la sartén al saltear las frutas, añadiremos el caldo de cocción del pollo y dejamos que de unos hervores, los azúcares de la fruta y la mantequilla espesaran la salsa y queda una salsa aterciopelada y espectacular de sabor.

Solo falta ya que deis el pistoletazo de salida !A comer! os lo agradecerán, el plato es sencillo pero el resultado una maravilla.
Se puede cambiar la nectarina por melocotones, albaricoques o higos según el gusto de los comensales.

Pollo en pepitoria

 

El Pollo en pepitoria es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional española, cuando era pequeña asociaba la palabra pepitoria a los guisos que se hacían con las vísceras, como la pepitoria de ternasco que tanto gustaba a mi padre o mis tíos que se hacia con los pulmones, hígado y el corazón del ternasco y rechazaba de plano aquel guiso de pollo o gallina que hacia mi abuela materna y que olía divinamente, pero su nombre y su color amarillo solo me producían cierto rechazo.

Cuando me hice mayor y mi curiosidad y afición cocineril empezó a aflorar, descubrí para mi gozo que me había perdido un gran plato durante muchos años y por supuesto decidí rectificar mi error.

Años después descubrí que en la antigüedad,  este plato si que se hacia con los menudillos de estas aves, pero está claro que alguna sabia cocinera, en algún momento de la historia decidió añadir esa salsa maravillosa, a las presas de más calidad y así quedo para la posteridad esta delicia culinaria.

En la geografía española hay diferentes platos de carne cocinados con este procedimiento, pero el que mas conozco es el de el pollo o la gallina, he elegido el pollo por la rapidez en la cocción ya que si elegimos una gallina, el tiempo se duplica y no ando sobrada de el .

La pepitoria es la manera de cocinar un ave en sus jugos, acompañándolas de almendras molidas y yemas de huevos duros que ayudan a espesar y engordar la salsa, pero con un ingrediente imprescindible que es el azafrán, aquí no vale sucedáneos ni nada parecido, el azafrán es el punto mágico que da sabor y color a este plato.

Como es de suponer este plato proviene de la cocina árabe y esta citado en varios escritos.

Ingredientes:

  1. 1 pollo cortado en trozos
  2. harina para envolver el pollo
  3. hebras de azafrán
  4. 1 cebolla mediana de Fuentes
  5. 2 dientes de ajo sin su germen
  6. 1 copa de vino de Jerez, Oloroso
  7. 1/2 litro de caldo de pollo
  8. 50 gr. de almendra molida
  9. 50 gr. de almendra en láminas
  10. 2 huevo duro
  11. 1 hoja de laurel
  12. aceite de oliva del bajo Aragón
  13. Sal, Pimienta negra

Elaboración:

  • Salpimentar los trozos de pollo y enharinadlos, sacudiendo el exceso de harina para evitar que se queme el aceite de freírlos.
  • Dejamos que coja la piel del pollo un color ligeramente dorado, retiramos a un plato y colamos el aceite si no ha quedado totalmente limpio.
  • Cortamos la cebolla en brunoise y el diente de ajo, rehogamos en el aceite de freír el pollo a fuego lento, debemos evitar que coja color oscuro la cebolla pues estamos elaborando una salsa blanca a la que añadiremos color con el azafrán.
  • Cuando la cebolla este pochada y transparente añadiremos la almendra molida, removemos para mezclar bien y añadimos la copa de vino de Jerez, dejamos que hierva unos segundos para reducir la salsa y añadimos las tajadas de pollo, el azafrán y el caldo de pollo hasta cubrir los trozos de pollo .
  • Añadimos la hoja de laurel rectificamos la sal si procede y dejamos cocinar 35 minutos aproximadamente.
  • Cuando veamos que el pollo esta prácticamente listo añadimos las yemas de huevo duro picadas, esto hará que la salsa espese un poco más, cortamos la clara a trozos y reservamos para añadir al final.
  • En una sartén tostaremos las láminas de almendra que servirán para la decoración final del plato..
  • Para acompañar el pollo he preparado como guarnición arroz largo hervido y salteado con un diente de ajo.

Esta receta es aconsejable hacerla de un día para otro, el guiso mejora, se acentúan los sabores y la salsa adquiere más cuerpo.
Si os interesa guardarlo unos días, antes de servirlo, debéis de hacerlo sin mezclar el huevo duro ni las almendras fileteadas, esto se hace solo en el momento de servirlo.

Pollo al chilindrón (II)

Hoy quiero transcribir esta receta de Pollo al Chilindrón obra de Julio Alejandro de Castro; insigne Aragonés, nacido en Huesca; periodista, escritor, guionista de Cine, en concreto de las  películas de su amigo y compañero de exilio, Luis Buñuel, estas películas fueron:

  • Simón del desierto
  • Nazarín
  • Tristana
  • Viridiana
  • Abismos de pasión

Esta receta esta copiada del libro “Breviario de chilindrones” escrito por el mismo, que edito el Gobierno de Aragón en 2006; es un poco larga, pero tiene poesía y encanto y me fascina su manera poética de describir una receta de cocina; receta que en el exilio le retrotraía a su tierra natal, Huesca,  desde cualquier confín del mundo donde se encontraba ya que fue un viajero incansable.

 

 

Receta de Pollo al Chilindrón

“Escojo la cazuela: ancha en la boca, bien curvada de cadera y lo suficientemente profunda para la cantidad de comensales que van a regalarse este mediodía.

Pongo una jícara de aceite a fuego ligeramente cansino, para que no se caliente con sobresalto y la cabeza de ajo que le hecho se vaya dorando a paso corto.  Mientras lo hace, corto el pollo en pedazos no demasiado grandes y los espolvoreo con sal y pimienta.

Saco el ajo que ya habrá adquirido color de fraile capuchín y hecho a dorar el pollo.  Unas cuantas vueltas para que se tueste sin exceso y por todas partes lo mismo. 

Saco el pollo y lo pongo aparte dejándolo meditar en su desgracia.  Una vez solo el aceite en la cazuela, el mismo me pide la caridad de la cebolla.  Se la entrego.  

Por simpatía, para este primer escalón del guiso, procuro que el aceite no queme demasiado y tapo la cazuela.  Así la cebolla se cuece, no se fríe, se ablanda, se hace transparente y al acitronarse cumple su cometido con elegancia, sin dureza que moleste al diente y sin que su sabor tome excesiva fuerza y  la dejo tostar.

Luego el jamón, algunos aconsejan los tropezones: quiero decir el jamón cortado en pequeños dados.  Otros lo prefieren en lascas o lonchas delgaditas.

Los pimiento, como los mártires cristianos, tienen que padecer suplicio antes de subir a los altares: mejor dicho, en este caso descender a los abismos de la cazuela.  Sobre la llama viva, hay que colocarlos de pie, de cabeza, rodándoles el cuerpo hasta que la piel quede negra y crujidora.  Es el momento de hacerles sudar.

Antes se les envolvía en una servilleta húmeda y ahí se reconcentraban en si mismos y daban lo mejor de su cuerpo, pero he comprobado que sudan mejor en una bolsa de plástico.

Esta es una ligera pero cierta dignificación del hórrido plástico.

Tras media hora de quietud meditativa procedo a pelarlos y cortarlos en pedazos chicos, antes de unirlos ” a lo que desde antes entrego su espíritu al aceite”  Después suena la hora del tomate, que se pela y se limpia de pepitas antes de trocearlo” para que se deshaga sin trabajo al calor” y lo añado al contenido de la cazuela.

Seguramente habrá que reducir un poco el fuego para que todo se vaya cociendo despacito.

No hay que olvidarse de dar sus vueltas de vez en cuando para que la salsa quede suelta, sin pegarse.  El momento en el que se añade el pollo a esta salsa corpórea depende de lo que tarda en llegar el tomate a su forma liquida, pero casi diría que es uno de esos milagros de intuición que solo se verifican en las cocinas.

Pruebo para ver como esta de sal la cosa, aunque casi siempre con la que lleva el pollo y la que deja el jamón ya basta .

Ya solo queda que el pollo se deje enternecer, se ablande y pueda desprenderse del hueso sin protesta.

Julio Alejandro de Castro

Esta es la redacción de una simple receta de pollo, con los ingredientes propios de la zona donde nació,  pero elevada a una categoría sublime por su ingenio literario.

Espero que disfrutéis tanto como yo con este recital culinario y de la receta que en forma abreviada tenéis  en el post anterior.

 

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Pollo al chilindrón (I)

 

 

El pollo al chilindrón es una receta tradicional aragonesa, se cree que su origen esta en la ciudad de Zaragoza y extendida por todas las comunidades adyacentes como La Rioja, Navarra y País Vasco.

La base de esta receta es el Chilindrón  o salsa hecha a base de cebolla, ajos, tomates y pimientos rojos con unos tacos de jamón, que acabarán dándole a la salsa ese sabor rico y especial que da un buen jamón, en este caso de denominación de origen de Teruel, para que todo sea de la tierra al cien por cien.

Es un plato, que en mi juventud se hacia a finales de primavera y durante el verano, ya que los ingredientes de la salsa se recolectaban en esta época y el día que se cocinaba este plato, en casa, a media mañana, ya daban ganas de sentarte a la mesa armándote de tenedor y cuchillo con tu trozo de pan recién hecho por mi padre, para qué,  una vez comido el pollo, ponerte morada de mojar el pan crujiente en la salsa.   Cuando  visitaba a mi abuela o a mis tías y ese día tenían Pollo al chilindrón, me auto-invitaba a comer en su casa.

Observareis que en algunas recetas de pollo al chilindrón,  la manera de añadir el pimiento es junto al resto de vegetales en la cazuela, pero yo os aconsejo que lo hagáis a la forma tradicional aragonesa, asar los pimientos en el horno hasta que la piel se ahueque y coja color oscuro, aproximadamente 15 minutos.  Una vez asados taparlos con una servilleta y dejar que suden, de esa manera quitaremos la piel cuando estén fríos muy fácilmente, cortaremos el pimiento en tiras y lo añadiremos al guiso, este gana mucho más sabor.

INGREDIENTES:

  1. 1 Pollo (mejor de corral)
  2. 2 pimientos rojos
  3. 1 cebolla dulce  denominación de origen de Fuentes
  4. 3 dientes de ajo
  5. 3 tomates maduros grandes
  6. 100 gr. de jamón serrano
  7. 1 vaso de aceite de oliva virgen extra
  8. sal, pimienta negra,

ELABORACIÓN:

  • Trocear el pollo en trozos no demasiado grandes, salpimentarlos y enharinarlos suavemente .
  • En una sartén poner el aceite de oliva y freír el pollo dejando que coja un color dorado, sin pasarnos y reservarlo.
  • Asar los pimientos rojos en el horno y dejar reposar tapados con una servilleta para que suden y podamos quitar la piel sin problemas.
  • Cortar la cebolla, los dientes de ajo y en el mismo aceite de dorar el pollo, rehogar sin que cojan color oscuro.
  • Añadir el jamón cortado en tacos, rehogar con la cebolla, dar unas vueltas y añadir el tomate pelado y despepitado, troceado muy pequeño y dejar cocinar despacio 10 minutos.
  • Pasado este tiempo añadir el  pimiento rojo asado, cortado en tiras y limpio de su piel,  más los trozos de pollo.
  • Dejar cocinar 20 minutos si es un pollo pequeño y 30 0 algo más si es de corral y grande.
  • Remover de vez en cuando para que la salsa engorde pero no se pegue al fondo de la cazuela, añadir un poco de caldo de ave en caso de que la salsa espese demasiado aprisa.
  • La mejor manera de saber si el pollo esta en su punto es comprobando que la carne del pollo se separa fácilmente del hueso.

Esta es la redacción que hace una cocinera normal de esta receta.

En el siguiente post irá la misma receta pero descrita por un aragonés ilustre al cual admiro desde hace mucho tiempo.

Espero que os guste y disfrutéis igual que yo lo hago cada vez que la vuelvo a leer.